Convirtiendo al miedo en mi aliado.

abril 09, 2020





Me considero una persona miedosa y muy valiente.
Supongo que las dos características, van de la mano...
Nadie valiente sería si no tuviera miedo.











Hace un par de años una psicóloga, a la que admiro, mucho me dijo:
Valiente, es un cobarde que se atreve.
¿Te atreves?




Pues bien, yo en estos últimos años he atravesado muchos de mis miedos.

Dándome cuenta de ellos, sentía rabia porque realmente eran miedos sobre los que no había ningún peligro pero yo lo vivía como algo aterrador.
Nunca me ha dado miedo gestionar unos trámites en el banco a mí sola, presentarme a una oposición, conducir, llevar una aula de niños, cambiarme de casa, compartir piso, viajar sola... 

En cambio, me daba miedo decirle a alguien que no, no gustarle a alguien, perder el amor y el reconocimiento de las personas, hacer daño a mis seres queridos especialmente a mi madre, mostrarme o expresar mis ideas y que alguien se sintiese molesto porque él o ella querían destacar y yo me he llevado más miradas... 

Miedo a Ser quien soy y las consecuencias que eso podría llevar.

Estos miedos míos están tan tan arraigados a mis raíces...
En estos últimos años me he enfrentado a ellos y el resultado ha sido encontrarme con otras emociones, principalmente mi querida, culpa, por lo que provoco.
Y después de ella, la rabia, por no conseguir sentirme en paz conmigo, con todos los esfuerzos que hago, con todo lo que trabajo en mí... 
Acabo enfadada con mi miedo. Realmente odiando a mi miedo.


No te exagero si te digo, que mis palabras hacía mi miedo, eran estas:


Joder otra vez apareces, otra vez, por favor déjame expresarme, decir lo que quiero y que me de igual lo que el otro opina, que no me va a pasar nada, que no me van a matar...
 joder otra vez la culpa todo el tiempo con la culpa.
Este era mi mensaje ante lo que sentía.




Pues bien, ha tenido que ser un virus... el que me haga hacer las paces con mi miedo.
Me explico:
Mi miedo en estos días se disparó, me daba miedo tocar cualquier cosa y que eso me contagiase.
La verdad es que era y es muy incómodo convivir con esa emoción tan alta e intensa continuamente (para las personas que somos muy sensibles, aún es más difícil).

Pero ha sido justo ahora, en esta situación que estamos atravesando, cuando me he dado cuenta de esto:

Mi miedo solo me quiere proteger, intenta con todas sus fuerzas que me mantenga a salvo de este virus.
Ahí mi mirada hacía él cambio por completo. Sin él sería peligroso atravesar este momento que estamos viviendo.
Deje de pelear por quitármelo de encima, deje de estar enfadada con mi miedo.

Y decidí pararme a escucharle. Y tenía un mensaje. El miedo tiene voz.
Y cuando lo escuchas, puedes cuestionarlo, puedes preguntarte  ¿Hasta que punto esto es cierto?


Yo me imagino al miedo como una alarma o sirena que salta de golpe y suena sin control,
 suena para que te enteres y puedas reaccionar.  

Y como te digo él no tiene control, no sabe si está exagerando pero siempre prefiere pasarse para protegerte.(Está programado así).

El entiende que cuando te paralizas, te está protegiendo... 
haciendo eso, él espera que tomes el control de la situación.

El no controla, solo avisa.
(y avisa sin la medida justa, porque no controla)
Te pasa a tí la responsabilidad de actuar.
Sino haces nada él te controlará a tí...te controlará una sirena desbocada.

Pues estos días esto fue lo que hice...

PRIMER PASO: OBSERVÉ MI CUERPO

Sentía mucho miedo (angustia, ansiedad...) continuamente, quise poner palabras más concretas a lo que sentía.

Se me aprietan los las costillas, el pecho, los brazos, los hombros y se me suben un poco hacia arriba...y la respiración también se me queda retenida.




SEGUNDO PASO:  OBSERVÉ MI MENTE

¿Qué me estoy diciendo para que mi cuerpo reaccione así?

"No toques esto, puede tener el virus" "Esto también puede tener el virus" 
"A lo mejor el virus ya se ha extendido por toda la encimera" 
"El virus crece y se reproduce por todo los sitios" 
"No voy a respirar mucho porque por todos los sitios hay virus"...




TERCER PASO: CUESTIONAR ESOS PENSAMIENTOS

Me parecía una locura lo que me estaba contando, realmente no sabía si este virus era así o no, decidí informarme para saber si las medidas que yo estaba tomando estaban bien.

- El virus no está en el aire, no flota en el aire, de hecho pesa mucho y cae al suelo.
- Se contagía cuando unas gotitas (que es la carga viral) entran en tu boca, ojos o nariz.
- Pueden entrar cuando alguien que tenga el virus,  te tose o estornuda cerca.
- Si alguien con el virus expulsa esas gotitas en alguna superficie y tú, la tocas con la mano te llevas el virus en la mano.


Y con esa información cuestioné mis pensamientos  
¿hasta que punto es cierto lo que me cuento?

Puedo respirar tranquilamente, en el aire no hay nada, de hecho la contaminación ha bajado, el aire es puro.
Me estoy lavando mucho las manos y apenas me toco la cara y cuando me la toco siempre me lavo las manos antes.
Bajo únicamente un día por semana a comprar a un sitio que controlan mucho la higiene y en cuanto subo me lavo las manos y limpio los productos.
Desinfecto con lejía pomos, interruptores , encimera...cada vez que alguien baja.
Estoy sana, me encuentro bien

Considero que debo seguir haciendo lo que hago, lo que hago está bien.



Pues bien, como he dicho antes, ha tenido que ser un virus, el que me haga hacer las paces con mi miedo.
Todo este miedo que sentía, lo he permitido porque lo he visto totalmente justificado por la situación que estamos viviendo.

El problema no era el miedo, sino lo que hacía con él, me enfadaba con él, sentía que no era un miedo justificado y por ello quería que desapareciera.

Hoy siento y comprendo que si algún miedo está en mí, está justificado. 
Quizá ese motivo no me guste, pero el motivo existe.

Estos miedos que a mí me molestaban y siguen haciéndolo un poquito... tienen un mensaje también, intentan protegerme de algo. No pretender hacerme daño al revés, quiere evitarme pasarlo mal....

Son miedos que se crearon con un mensaje que me dieron de pequeñita, cuando yo no podía pararme a cuestionar cuanta verdad había en eso... Por este motivo preciosamente se han enraizado tan fuerte y es por eso por lo que aparecen tantas veces...

 Ahora puedes comprenderlo y llevar el control que te corresponde.




Gracias Compañero por protegerme,
no te vayas muy lejos, sígueme avisando,
que yo haré mi parte.
Cris


























You Might Also Like

0 comentarios