Otro curso que se acabó, otro curso precioso que me llevo.
Septiembre 2017, comenzaba una aventura.
Lo que no sabía era todo lo que esta aventura me iba a enamorar.
No ha sido nada fácil el curso.
9 meses, día a día compartiendo un aula con alumnos de étnia gitana.
He tenido que escuchar comentarios como... ay pero eso te gusta? no prefieres otro tipo de colegios??
No me pueden dar más asco este tipo de gente.
Putos clasistas. Putos estereotipos.
Aceptar sus barreras, su forma de ser...
Soportar mi frustración por no poder llegar con ellas a donde yo quería.
Atravesar mi miedo. Sus formas tan bruscas e invasivas al principio me agobiaban un montón.
Aprendí a ponerles límites,límites a ese carácter, a frenar, y a sentirme bien haciéndolo.
Aprendí a bajar mis expectativas como profesora.
Aprendí a ver lo que había debajo de todo ese pronto.
Aprendí a respetarlas plenamente y a quererlas mucho por lo que son.
Yo quería que mis gitanas, mis preciosas gitanas, tuviesen ganas de aprender, ganas de venir al cole, interés por estudiar, que pensaran en un trabajo...
Frustración máxima.
Realmente no he llegado a saber si creen que eso no es para ellos, que no pueden, por ser gitanos o simplemente no les interesa porque no sienten que haga falta para vivir. Quizá sea una mezcla de las dos cosas.
Aun así, hemos hecho muchas cosas, han sido tenderas de un mercadillo, bibliotecarias, hemos hecho tertulias expresando cada uno su opinión y respetando lo que opina el otro... hemos hablado muchísimo de género.

Salen de su cole y pasan al insti, leyendo más o menos bien y medio dividiendo.. .Creo que se llevan más trabajo de sentir y ser que académico...
Quiza era lo que necesitaban.
Quiza esos recursos los van a usar más que los académicos en la vida.
En sus (dirigidas) vidas.
Se que han estado muy agusto, que se han sentido respetadas, queridas, seguras. Me lo trasmitían solo con mirarme. Y eso es algo que me llevo y me guardo en el corazón.
Han confiado en mi, en una paya, para contarme sus inquietudes, sus preocupaciones...
Son un colectivo que desconfía mucho del payo, de la sociedad en general. Desde pequeñitos crecen pensando que los payos son malos, que no quieren a los gitanos, que los rechazan. Y su forma de defenderse es rechazándolos también.
¿Quién rechaza a quién? ¿Quién comienza?
Un día en clase de matemáticas, mientras trabajábamos (porque algo hemos trabajado :-) ) uno de mis gitanos le decía a una alumna paya: Si tu llegas a un cole y sabes que hay gitanos, tu tienes miedo? Crees que te va a pegar?
Me quede un poco congelada. Por qué pensaba eso? Que forma de generalizar. Si se siente etiquetado de esa forma, es normal que no quiera salir de ahí, que no se integren, que desconfié.
Le pregunté que por qué le preguntaba eso... y me contestó que los payos piensan eso y que él no va a pegar a nadie, que no le gustaba que pensaran eso de él.
Si nos ponemos en su piel. Que duro cargar con esa imagen, que sin conocerte como persona, piensen eso de ti.
Y tiene razón, mira lo que a mí me decían por ser profe de este cole. Que asco de estereotipos y clases. Que mierda, cuanto dolor causan.
Muchas veces hablando con mis compañeros, comentábamos que les cuesta mucho respetar los límites.
Pero, ¿de qué forma se pone el límite?
Al profe payo que va como autoridad, tengo más poder que tú, yo te mando, tu obedeces, yo gano... no lo llevaban muy bien. Pero vamos, que ni ellos ni casi nadie (tristemente hay gente que lo acepta). Yo tampoco lo aguantaría.
Es cierto, que tienen mucho carácter y poco aguante. Pero son capaces de entender, de respetar, de reconocer y rectificar, en un clima de respeto, firme pero con amor.
A veces bastaba con una mirada, para que ellas mismas cambiaran su comportamiento.
La verdad es que me llenaba de emoción.
No tengo ninguna duda de que a mí, me respondían así porque se sentían muy respetadas y muy queridas por mí.
Pero, ¿a quién le gusta sentir que le obliga una autoridad?
¿Y a quién le gusta sentir que le obedecen por miedo? Tristemente hay personas que sí.
A mi me crea desprecio y rechazo ese tipo de personas.
Sentiría un hueco enorme y muchísima tristeza. Sentiría a mis alumnos a kilómetros de mí.
Creo que este tipo de personas actúan así, desde la autoridad, desde el miedo... precisamente por miedo. Miedo a que tus alumnos se descontrolen, se les echen encima, de ahí mantener esa distancia. Miedo a ver y sobre todo a que vean que no tienen el control, y sin control, se sienten en peligro.
Y actuando así, si se sienten seguros, pero se pierden tanto...
Y eso me hacía ver que TODOS somos iguales que todos necesitamos lo mismo, que no hay tanta diferencia entre gitanos y payos, ni entre las personas en general, todos necesitamos que
nos respeten, sentirnos seguros y queridos.
Me encantan mis gitanas por ser tan auténticas, tan sinceras siempre a la hora de decir lo que quieren.
Por ir siempre de frente, que diferencia al mundo de postureo y quedar bien en el que vivimos.
Donde se prefiere que el otro vea o piense que estoy feliz y me va de maravilla, en vez de pedirle que te escuche o que te de un abrazo porque he tenido un mal día.
Cuanto podemos aprender de ellos.
Por respetar siempre lo que necesitan y seguir hasta que lo consiguen:
"Mira Cristina, me da igual que sean las 10 a.m. y esté en clase, tengo hambre voy a comer"...
A muchos de mis compañeros les consumían estas formas, les entiendo, era agotador pero una parte de mí, las admiraba y las animaba a seguir siendo ellas mismas, a luchar por lo que necesitan.
:-)
Por ir siempre de frente, que diferencia al mundo de postureo y quedar bien en el que vivimos.
Donde se prefiere que el otro vea o piense que estoy feliz y me va de maravilla, en vez de pedirle que te escuche o que te de un abrazo porque he tenido un mal día.
Cuanto podemos aprender de ellos.
Por respetar siempre lo que necesitan y seguir hasta que lo consiguen:
"Mira Cristina, me da igual que sean las 10 a.m. y esté en clase, tengo hambre voy a comer"...
A muchos de mis compañeros les consumían estas formas, les entiendo, era agotador pero una parte de mí, las admiraba y las animaba a seguir siendo ellas mismas, a luchar por lo que necesitan.
:-)
Trabajando las formas de comunicarnos: como se puede ver la pasividad no reinaba en nuestra clase.
Empezamos con mucha agresividad en el ambiente pero poco a poco surgieron muchos momentos muy asertivos.
Os dejo un ejemplo: En clase, trabajando....
-He acabado, veenn!
-Cuando acabé con tu compañera, voy.
-Que he acabado quieres veniiir, mirala, la cristina, y no viene, luego querrá que la trabaje, que le haga restaaas, luego querrá, pues luego no voy hacer na!! Que siii...que yo lo sé, que tienes más niños, pero hija que he acabadooo, y mirala ahora se va con otra niña...!
(Así un buen rato....)
Y de ahí de ese discurso que no paraba hasta que iba. Se pasó a esta frase.
"Cristina, cuando puedas, puedes venir por favor"
(Y lo mejor es que salió de ella, asi que quiero pensar que algo de todas nuestras charlas se han quedado).
Empezamos con mucha agresividad en el ambiente pero poco a poco surgieron muchos momentos muy asertivos.
Os dejo un ejemplo: En clase, trabajando....
-He acabado, veenn!
-Cuando acabé con tu compañera, voy.
-Que he acabado quieres veniiir, mirala, la cristina, y no viene, luego querrá que la trabaje, que le haga restaaas, luego querrá, pues luego no voy hacer na!! Que siii...que yo lo sé, que tienes más niños, pero hija que he acabadooo, y mirala ahora se va con otra niña...!
(Así un buen rato....)
Y de ahí de ese discurso que no paraba hasta que iba. Se pasó a esta frase.
"Cristina, cuando puedas, puedes venir por favor"
(Y lo mejor es que salió de ella, asi que quiero pensar que algo de todas nuestras charlas se han quedado).
El último día de clase, una mamá gitana me dijo: Que Dios te bendiga, por ser como eres.
(me dejó sin palabras) muchas gracias, por todo lo que he recibido.
(me dejó sin palabras) muchas gracias, por todo lo que he recibido.
Os quiero mucho mucho mis gitanas.
:-) Cris


